Quemaduras
Las quemaduras se producen por exposición al fuego, a metales calientes, a radiación, a sustancias químicas cáusticas, a la electricidad o, en general, a cualquier fuente de calor (por ejemplo el Sol). Las quemaduras se clasifican según la profundidad del tejido dañado y según la extensión del área afectada. Una quemadura de primer grado, que sólo afecta a la capa superficial de la piel, se caracteriza por el enrojecimiento. Una quemadura de segundo grado presenta formación de flictenas (ampollas), y una de tercer grado afecta al tejido subcutáneo, músculo y hueso produciendo una necrosis. La gravedad de una quemadura también depende de su extensión. Ésta se mide en porcentajes de la superficie corporal. Las quemaduras graves producen shock y gran pérdida de líquidos. Un paciente con quemaduras de tercer grado que ocupen más del 10% de la superficie corporal debe ser hospitalizado lo antes posible.
La finalidad de los primeros auxilios en los quemados es prevenir el shock, la contaminación de las zonas lesionadas y el dolor. La aplicación de bolsas de hielo o la inmersión en agua helada disminuye el dolor. Después se ha de cubrir la zona con un apósito grueso que evite la contaminación. No se deben utilizar curas húmedas, pomadas o ungüentos, y hay que acudir al especialista médico inmediatamente.
Las quemaduras del Sol pueden ser de primer o de segundo grado. Sus casos leves se pueden tratar con una crema fría o un aceite vegetal. Los casos graves conviene que sean atendidos por un especialista. Las quemaduras químicas deben ser lavadas inmediata y profusamente para diluir al máximo la sustancia corrosiva. Las lesiones dérmicas de las quemaduras eléctricas se tratan como las de exposición al fuego y, además, deben ser controladas en un centro hospitalario para valorar posibles lesiones cardiacas o nerviosas.
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MAS SOBRE QUEMADURAS
1 – INTRODUCCION.
Quemadura, lesión térmica o química de los tejidos. Puede estar producida por líquidos calientes, por la acción directa de una llama, por contacto con cuerpos calientes, por productos químicos cáusticos, por electricidad, o por radiaciones electromagnéticas (rayos X, radiaciones nucleares,…). La piel se quema por exposición a temperaturas superiores a 50 °C durante más de cinco minutos.
2 – CLASIFICACION.
La gravedad de una quemadura depende de su profundidad, de su extensión y de la edad de la víctima. Según la profundidad se clasifican en quemaduras de primero, segundo o tercer grado. Las quemaduras de primer grado producen enrojecimiento y dolor (por ejemplo las quemaduras del sol). Las quemaduras de segundo grado presentan ampollas (por ejemplo las escaldaduras por líquido hirviendo). En las quemaduras de tercer grado la piel se destruye por completo y resultan también dañados los tejidos subyacentes (subcutáneo, músculo, e incluso hueso). La extensión de una quemadura se expresa según el porcentaje de la superficie corporal lesionada. Las personas que sufren quemaduras presentan peor pronóstico cuanto mayor es su edad, aunque también el daño es mayor en los niños. Otra circunstancia que empeora el pronóstico de una persona con quemaduras es la inhalación de humos y gases de combustión.
3 – PATOLOGIA.
La destrucción de la piel rompe la barrera principal contra la infección, siendo ésta la primera causa de muerte en las personas con quemaduras grandes. Además, la destrucción de la barrera cutánea favorece la pérdida de líquidos y electrolitos corporales. Ambos fenómenos, la infección y la deshidratación, alteran de forma grave las funciones pulmonar, cardíaca, hepática y renal.
4 – TRATAMIENTO.
Entre los primeros auxilios que se aplican en la mayoría de los casos de quemaduras se encuentra el enfriamiento rápido de la zona, habitualmente con agua fría (si el paciente está en llamas hay que envolverle en ropas o hacerle rodar por el suelo hasta conseguir apagar el fuego); las ropas de fibras artificiales deben ser retiradas pues continúan en combustión lenta durante mucho tiempo. Se debe evitar la aplicación de remedios caseros, pomadas o ungüentos. Las quemaduras que afectan a menos del 15% de la superficie corporal se suelen tratar en el hospital mediante desbridamiento, aplicación de cremas antisépticas específicas y tratamiento analgésico. Las quemaduras que ocupan entre el 15% y el 25% requieren hospitalización para administrar sueroterapia y evitar complicaciones. Las quemaduras con una extensión superior al 25% deben ser tratadas en unidades especializadas de quemados. El tratamiento actual de las quemaduras incluye el desbridamiento quirúrgico y la cobertura cutánea (a veces se realiza con algunos tipos de piel artificial), en muchos casos seguida, días después, de nuevos procedimientos de cobertura cutánea mediante injertos de piel. Son asimismo imprescindibles el tratamiento y la profilaxis de las complicaciones habituales (deshidratación, neumonía, insuficiencia renal aguda e infecciones). También es necesario el tratamiento intensivo del dolor. El recambio metabólico en las personas con quemaduras aumenta mucho, tanto por las pérdidas cutáneas como por el stress producido por la lesión; esto obliga a la hipernutrición calórica y proteica enteral (por vía digestiva) o parenteral (por vía intravenosa). Las cicatrices extensas dejadas por las quemaduras profundas producen problemas estéticos y limitaciones del movimiento de las articulaciones. Todos estos problemas se intentan paliar o solucionar mediante cirugía plástica (en realidad son los cirujanos plásticos los que suelen hacerse cargo del tratamiento quirúrgico e integral del paciente). De las cicatrices de las quemaduras también se derivan, por supuesto, problemas psicológicos.
5 – INVESTIGACION.
Los enfoques actuales se dirigen a mejorar el soporte nutricional de las personas con quemaduras, mejorar su respuesta inmune a la infección y conseguir el crecimiento de la piel en medios de cultivo artificial para cubrir las grandes zonas dañadas a partir de zonas donantes reducidas.
6 – PREVENCION.
Se calcula que alrededor del 50% de las quemaduras son evitables. Por esta razón se debe hacer especial énfasis en los sistemas y programas de seguridad.
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