60- Asalto en Trinidad y Tobago
26 Noviembre 2008 at 19:29 (Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (&, aduana, aduanas, and, asalto, asaltos, barato, barco, calle, chaguaramas, cocina, compartida, crimen, de, donde, dormir, economico, en, españa, ferry, friederick, guiria, habitacion, hindu, hippie, hippies, hotel, indias, indies, ladron, ladrones, llegada, llegar, maxi, maxitaxi, melbourne, migracion, music, musica, occidentales, of, paria, peligro, peligros, peninsula, peter, pier, pier1, plaza, port, puerto, rasta, rastafari, robo, soca, socca, spain, square, street, sucre, taxi, titi, tobago, trinidad, vagabundos, venezuela, viajar, viaje, viajeros, victoria, violencia, west, y, zouk)

En esta entrada de parking intentaron asaltarnos. El negro que está ahí, es circunstancial.
(viene de http://viajeros4×4x4.wordpress.com/2008/11/20/59-trinidad-y-tobago-es-como-murcia/)
Chaguaramas, el puerto del ferry que llega de Venezuela, está a 20 minutos de Port of Spain, la capital de Trinidad y Tobago. Cuando pisamos tierra firme llevamos el movimiento en los pies. No es otra consecuencia del mar. Es el soca, el zouk, la música de las Indias Occidentales que se te pega como una sanguijuela a las piernas.
Bienvenidos a Trinidad y Tobago. Esta es nuestra música. Sabemos que les gustará. Y si no, también.
El paso por migración y aduanas es agitado. Nosotros seguimos bailando mientras un perro con el síndrome de abstinencia huele ansioso el equipaje en busca de una dosis. Nada. Los inspectores de migración y aduanas tienen otro rostro. Parece que llevan horas escuchando Iron Maiden y están de mal humor. Después de 10 minutos de interrogatorio exhaustivo, solo falta que nos bajen los pantalones para ver que llevamos debajo.
Pero no importa. Estamos en un nuevo país. La música es nueva. Los colores son nuevos. Queremos ver a las Indias Occidentales. Que salgan. Todavía no tenemos donde dormir pero eso es sólo un detalle. Quizás, si doy la respuesta equivocada el oficial gordo y negro, de gafas oscuras, nos consiga un sitio sin cargo en la comisaría local.
Fuera del puerto ya es de noche y los taxistas se amontonan para hacer su changa del día. El viaje a la capital, cerca, cuesta 25 dólares norteamericanos. Da igual que en el autobús público el pasaje cueste menos de un dólar. A esta hora no hay opción.
Tres hombres y una mujer ríen en la caja de un camión. Ríen en voz alta, con un altavoz pegado a la garganta. Van hacia la ciudad. Podrían llevarnos.
- No way. No les recomiendo que vayan con ellos. ¿Les conoces? -pregunta un tripulante del ferry.
- No, no les conozco.
- Entonces váyanse en un taxi -afirma serio, convincente. Si los van a atacar, que no sean estos, dicen sus ojos.
En ese momento aterriza una combi. Esa manera de girar y frenar clavando los neumáticos y dejando que la inercia se lleve la carrocería al estilo de Los Dukes de Hazard siempre llama la atención. El driver baja y se acerca. Es la única opción para cinco pasajeros, contando los dos hippies alemanes y la kiwi solitaria.
- ¿Dónde van? -pregunta el mulato sonriendo.
- Al Hotel de las Cucarachas.
- ¿Cómo?
- Al Hotel de las Cucarachas -repito. -Al hostal que tenga más cucarachas, el más barato de la ciudad. Donde los bichos hacen carreras de motos por los rincones del cuarto.
- Ah, ok. I see. El más barato cuesta unos 100 titis per person per night. Unos 18 dólares. Dos personas, 36 dólares.
- ¿Ese es el más barato?
- Sí, el más barato de la ciudad, probablemente de todo Trinidad y Tobago.
Creo que tendremos que buscar el Plan B del Plan B. Hostales con ratones. Apenas me siento a su lado saca una petaca de ron. Le echa un trago y me la pasa. Fernandes Rum. Sabe a gasolina sin plomo.

Casa tomada
El hostal Pearl’s queda en los números 3-4 de la calle Melbourne, frente al parque Victoria, donde duermen decenas de vagabundos que durante el día se dedican a lavar coches. Es una casa vieja, grande, de dos pisos, con balcones antiguos que rodean las ventanas. Con maderas que chillan cuando baja el sol. No tiene carteles en la calle. El baño es compartido y los colchones se hunden en el medio. Pero no a lo largo, se hunden a lo ancho. Es casi como dormir dentro de un sandwich.
Después de negociar un buen rato, los 36 dólares quedan en 25. Cucarachas, ni una. Pero el barrio está lleno de ratas.

Coche tomado
La noche había comenzado brava. Port of Spain es un rompecabezas de sombras, calles vacías, negocios cerrados y pasajes solitarios. Sólo uno, dos fantasmas, se atreven a avanzar por las aceras pegajosas. La noche, calurosa, da para caminar en busca de algo de comida y aire. Hay hambre. Los dos alemanes también tienen hambre. La kiwi prefiere dormir. Se salvó.
- Más adelante hay unos puestos de hamburguesas. Pero cuidado -avisa el guardia de seguridad de un casino.
Es el único sitio con luz, justo después de un Kentucky Fried Chicken que huele a eso, a pollo frito.
El resto de la calle, vacía.
Vacía.
Sin perros.
Parece una iglesia un miércoles por la tarde.
Un borracho o desmayado o muerto descansa en paz bajo una farola de luz amarilla. Titila. Un zombie baboso y harapiento espera sentado en el bordillo. Lleva las rastas del pelo cubiertas de mugre. Tiene llagas en los brazos. La ropa calcinada de sudor.
Hoy somos invisibles. Invencibles, también. Las peores calles de un país nuevo. El Disneylandia de los jodidos. Nadie vigila. Todo vale.
No sé de donde proviene esta inconsciencia. Quizás sea la ausencia de la furgo. Siempre viajamos atentos, protegiendo, cuidando a la furgo, nuestra casa, como si nosotros fuéramos prescindibles.
El centro de Port of Spain es la ciudad de los zombies. Todos rotos, todos harapientos. Como en las películas, todos desesperados.
Son las once de la noche. Deberías estar en la camita, con la manta cubriéndote el pecho, aunque haga calor.
Igual te comes una hamburguesa. Y un pancho, un perrito caliente, un frankfurt o un hotdog, como quieras llamarlo. Son las barritas energéticas de todas la vida.
Con el estómago lleno llega la consciencia. Y la lucidez. ¿Dónde nos metimos? Algo dice, retírense.
Entonces ocurre.
Junto a un aparcamiento abandonado. De noche. En medio de la calle vacía. Suicidas. Locos. ESTUPIDOS.
Cuatro monos, cuatro zombies-monos-desesperados, con la fuerza de los que no tienen nada que perder. Saltan. Se arrancan de la oscuridad. Santan sobre nosotros. Nosotros, los hippies buenos. Y ESTUPIDOS.
Entonces la noche silenciosa se llena de gritos. Anna grita. Una mano me tira de la camiseta e intenta arrancarme los bolsillos. Todo gira. Los alemanes están en el suelo, atacados por dos o tres zombies-caníbales. También gritan. Anna grita, y corre. Tiene la cintura de Messi y Maradona juntos. Esquiva los embates de un rompepiernas vasco. Maldito Garaicoetchea.
Todos gritan. Busco al animal que me agarra y, cuando le veo el rostro de chiquillo de dieciocho años, negro, pelo corto y rizado, camiseta rojo sangre, levanta el puño y dispara.
Entonces me abandona, como un mal desodorante. Como no caigo me abandona. No sé por qué. Pero se va donde tienen a los dos alemanes acorralados contra el suelo. Donde les están pisando la cabeza para poder tirar mejor de sus bolsos, donde hacen palanca para morder mejor.
Coches, vienen coches.
El grupo que caminaba por la acera de enfrente desapareció. Los coches intentan esquivarnos, pero Anna se para en medio de la calle. De un coche pequeño sale un negro grandote. Como en los chistes.
Entonces los monos, los zombies, los hijos de puta que atacan por la espalda vuelven a la oscuridad. Los alemanes se levantan. No perdieron nada, solo sangre. El, Dave, tiene la boca partida y el cráneo mordido por las piedras del suelo.
- ¿Seguro que tienen todo? -vuelve a preguntar el negro que está de nuestro lado. -Suban al coche.
Cinco minutos después llegamos al hostal. A nuestro lado se detiene otro coche. Gritan, putean, y cuando el hombre que nos recogió se va, comienzan a perseguirlo.
59- Trinidad y Tobago es como Murcia…
20 Noviembre 2008 at 21:47 (Vamos hacia Alaska!!!) (4x4x4, a, agua, alemania, alojamiento, and, argentina, asalto, aventura, aventuras, bailando, bailar, barco, bombero, bomberos, camion, cómo, club, couchsurfing, cuanto, cuesta, dólar, de, donde, españa, estacion de bomberos, ferry, furgo, furgoneta, golfo, guiria, hospitality, ir, llegar, los, migracion, mundo, murcia, musica, nueva, of, paria, petroleo, port, puerto, ritmo, soca, spain, t and t, titi, titis, tobago, trinidad, tt, venezuela, viajando, viajar, viaje, viajeros, viajeros4x4x4, vuelta, y, zelanda, zouk)

Con los bomberos de Carúpano, que nos alojaron unos días
Este es un texto escrito rápido, a mano alzada, en un cuaderno y pasado rápido a un ordenador de Trinidad y Tobago.
- ¿Qué hay en Trinidad y Tobago?
- La verdad, ni idea.
- ¿Será como Murcia?
- ¿Murcia?
- Tampoco se lo que hay en Murcia… ¿Que hay en Murcia?
- Ni idea…
Hace unos días llegamos a Guiria siguiendo el camión frigorífico de un canario que venia a buscar pescado. Cosas raras que suceden en la ruta.
Guiria esta casi en la punta de la península de Paria, noreste de Venezuela. Es hermoso. La ruta se abre en la selva densa y hay playas realmente impresionantes. Limpias. Sin chapas, botellas de cerveza ni plásticos. Otro mundo.
Pero eso es material para otra historia.
- El ferry a Trinidad y Tobago sale los miércoles. El pasaje cuesta 150 dólares ida y vuelta. El ferry regresa todos los miércoles –nos dijeron en Acosta, la empresa que vende los pasajes.
Faltaban cinco días para el miércoles, pero la furgo se encargo de darnos trabajo. El sábado se rompió el manguito del freno izquierdo. Hasta el lunes no podíamos conseguir un manguito nuevo, fabricado a medida con mangueras de alta presión.
- Esta manguera no se les romperá nunca, nunca –aseguraron.
- Inshallah –respondí. No entendieron nada, pero daba igual. No había otra alternativa.
- ¿Qué hay en Trinidad y Tobago?
Google, el Petete del futuro, dice que son islas. Que es una republica. Que hay montañas, un fuerte antiguo, música zouk, descendientes de indios y africanos, petróleo y que su moneda es el dólar de Trinidad y Tobago. Que a su moneda la llaman Titi. Lo que es el cariño.
- Tiene huevos. ¿Cuánto cuesta el pollo asado? –digamos, una pregunta característica del viajero.
- Cuarenta titis.
¿Qué tengo que hacer? ¿Buscar cuarenta monos? No es negocio. Imagínate lo que quieras, pero parece un trueque, si, si no es en monos es un trueque carnal. Te cobran en especias. Yo te doy una gallina y tú me haces cuarenta titis. Ufff, mucho trabajo.

Finalmente, encontramos un salvavidas
El lunes enviamos cinco mails solicitando alojamiento a miembros del Hospitality Club y Couchsurfing, organizaciones que ponen en contacto gente que busca y gente que ofrece alojamiento, de onda. Sin cobrar.
Dos respondieron que no podían. Tres, no sabe no contesta.
El miércoles abandonamos la furgo recién lavadita en la Estación de Bomberos de Guiria. No había excusas para dejarla con la mugre típica del viaje que llamamos camuflaje. No. Allí tienen mucha agua.
La estación se había convertido en nuestra casa y, aunque algo tímidos al principio, los bomberos estaban portándose como los amigazos que encuentras en el camino. Desinteresados. Hospitalarios. Dispuestos a echar una mano, y dos, y veinte en lo que fuera necesario.
A las dos de la tarde embarcamos hacia Trinidad y Tobago. T y T. A las cuatro y media partimos. Hora de llegada, nueve de la noche.
- A esa hora no hay transporte público. Tienen que tomar un taxi. Cuesta unos veinticinco dólares americanos. Y para dormir, calculen cuarenta dólares mas, cada uno –asegura un hombre en el ferry.
Busco a Anna.
- Che, tenemos que comenzar a buscar un Plan B.
Siempre hay un Plan B. Siempre hay una manera más económica, un camino distinto que te lleva al mismo destino. Puede tener muchas curvas imprevistas, pero llega. Eso es el Plan B.
El problema es: no tenemos información de Trinidad y Tobago. Nada. Ni una guía, ni un miserable mapa. No sabemos muy bien donde vamos a llegar. Omdurman de noche. Territorio Nuevo, puerto, de noche. Cuando te mueves con poco dinero, no es tan fácil encontrar el camino.
Esta vez el Plan B consiste en conseguir una guía. En charlar. En encontrar nuevos compañeros de viaje con quienes compartir primero un taxi. Luego una habitación de hostal. Luego unas cervezas.
En la cubierta del ferry hay una pareja con pinta de hippies. Hippies alemanes. Mayores. Son los que se llevaran la peor parte en el ataque de asaltantes que sufriremos en unas horas. En otro asiento hay una chica blanca como la palidez. Es kiwi, de Nueva Zelanda. Ella se salvará del asalto. Estaba cansada, quería dormir.
Mientras escribo rápido en el cuaderno, las luces de Port of Spain encienden la noche de un país nuevo. Después de cuatro horas de música zouk a volumen discotequero, vamos a pasar migración en fila. Bailando.
Este es un movimiento por impulso.
- ¿Vamos?
- Vamos.
- ¿Y que habrá?
- No se, habrá que ir a ver…
- Y habrá que ir a Murcia.
- Supongo. ¿Si? Que se yo…
(Continua en Asalto en Trinidad y Tobago)
ESTE MES APOYAN LA VUELTA AL MUNDO
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58- Shhh… Cómo pasar los peajes sin pagar (en Colombia funciona)
16 Noviembre 2008 at 13:39 (Vamos hacia Alaska!!!) (4x4, auto, aventura, camino, caminos, camion, camiones, camioneta, carro, coche, colombia, colombianos, de, dinero, fuera, ilegal, la, las, legal, lo, los, mas, menos, o, off, peaje, peajes, peso, policia, policial, puesto, road, rodear, ruta, rutas, tierra, vecinos, viaje)





