66- Guyana, lo mejor de Africa en Sudamérica

14 Enero 2009 at 15:16 (Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

Guyana y sus rutas rodeadas de selva

Guyana y sus rutas rodeadas de selva

 

-          ¿No te parece impresionante lo que está pasando?

-          ¿A qué te refieres?

-          A esto… A los cazadores que acaban de invitarnos a un pedazo de ciervo tibio, al descendiente de hindúes que nos contó la historia de su familia en media hora, a los amerindios que nos recibieron en Iwokrama…

-          Y la camioneta que se cayó al río cinco minutos antes que cruzásemos el puente…

-          Sí… ¿crees que la caída era nuestra? ¿Que nos tocaba a nosotros?

-          Prefiero no imaginarlo… Todo pasa por algo. Si no nos hubiésemos detenido para ayudarles, no hubiéramos conocido al hindú, ni a los amerindios… ni al ciervo.

-          Ni hubiéramos encontrado los 1000 dólares de Guyana que pagan estas cervezas…

-          Cierto. Salud por el tipo que perdió el dinero.

-          Eso.

-          ¿Viste al chino? Lleva horas sentado en la misma silla, dormitando frente a la barra del bar.

Entonces nos giramos sin piedad, sin vergüenza de ser vistos. Debe ser japonés, los chinos sólo viajan en grupo.

-          He is Jackie Chan –interrumpe el encargado, un hombre negro y delgado, especialista en interpretar miradas, tonos y palabras sueltas. El vocabulario silencioso del cuerpo.

 

 

Sólo pasaron menos de cuarenta horas desde que entramos en Guyana, y los sentidos acaban de explotar con una efervescencia que no sentíamos desde hace mucho tiempo. ¿Desde África? Sí, quizás, desde África.

Eso fue hace mucho tiempo, pero todavía arrastramos el olor, las buenas cicatrices, la tierra impregnada bajo las uñas. Todo se acumula bajo esta corteza de pan blanco oscurecida por el sol. Y en Guyana, inesperadamente, nos reencontramos con África. Sí, faltan los elefantes, pero hay jaguares, antílopes y tapires. Y gente de todos los colores.

Descendientes de esclavos negros y trabajadores de la India, pocos carapálidas europeos, algunos comerciantes de la China (estos no cuentan, chinos hay en todos lados) y supervivientes de las tribus originarias dispersos en la naturaleza.  

Niños que juegan con arcos y flechas junto al camino de tierra roja.

En el sur de Guyana la presencia humana es tan sutil, tan invisible, que la naturaleza virgen aún ocupa su lugar original. La sabana despeja el horizonte de árboles y matorrales enredados para diseñar una Pampa suave de pastos altos moteada de termiteros. Es Masai Mara, es Serengeti, y temo y espero que en cualquier momento aparezca un león.

Pero sólo veo pájaros, montones de pájaros. 

Y algo enorme, ágil como fuego negro, que se mueve sobre la hierba. Eso que parece un ala es una cola peluda. Eso que parece otra ala es una nariz larga y delgada. Un oso hormiguero gigante de pelo largo, de dos metros, busca la merienda. Nos ignora. No somos su menú de hoy. 

El 80% de Guyana es selvas, y bosques, y ríos. Sin latas de conserva, sin tetrabriks, sin bolsas de supermercado, sin bocinas, sin stress. Un territorio del tamaño de Inglaterra habitado por el 5% de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.

Y por Jabirús grandes como pterodáctilos.

Halcones reencarnados levitando en el aire.

Garzas blancas y grises que tiñen el arcén de nubes frágiles y tormentosas.

Bandadas de perdices que abandonan los arbustos un segundo antes de alcanzarlos con la furgoneta. Antes de caer en la olla.

Pájaros más pequeños, cazadores de todos los colores especializados en moscas y mosquitos.

Pájaros más grandes, negros como el bosque cerrado, y con coquetos rizos de peluquería sobre la cabeza. Alguien les avisó que llegábamos. Guyana se había preparado para nuestra visita.  

 

Después de diez días recorriendo la Gran Sabana de Venezuela, el mundo volvía a la normalidad. Allí sólo habíamos conseguido ver ranas. Nada más. El paisaje era impresionante, pero el silencio se convertía en una roca aún más densa que los tepuyes que se adivinaban cuando las nubes despejaban el cielo.

Todos los pájaros que habían huido de las parrilladas y los motores de los 4×4 venezolanos se habían refugiado en el sur de Guyana.

¿Qué demonios hay en Guyana? La poca información que habíamos conseguido en el camino ya era atractiva. Nadie sabía nada. Y lo poco que decían, estaba equivocado.

-          La ruta de Lethem a Georgetown no existe.

-          Hay una huella, pero con estas lluvias, se la deben haber devorado los pantanos.

-          Se quedarán enterrados en el barro. No podrán salir.

-          Hay bandas armadas, tengan cuidado.

-          La policía es demasiado corrupta.

La única verdad, era que llovía demasiado. La policía es igual que en Argentina, Perú, Venezuela, Brasil o Bolivia. Y que la excentricidad de Guyana no era sólo un sueño. Un país de Sudamérica donde el idioma oficial es el inglés. Con la mayoría de sus habitantes de origen asiático o africano. Con más templos de nuevas formas viejas que sobrias iglesias católicas.

Seguimos en Sudamérica. O no, quizás volvimos a Africa. O nos perdimos en algún laberinto donde todos los colores son bienvenidos.

Lo único seguro es que, por fin, abandonamos Latinoamérica.

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65- Los locos de Puerto Ordaz

10 Enero 2009 at 17:55 (Fotos!!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

 

Lucha en el barro

Lucha en el barro

Este es un pequeño homenaje a los amigos de Puerto Ordaz. Los mismos que nos bautizaron como locos, por… bueno, ya.

Vivir en una furgoneta no es muy normal que digamos. Pero ya está demostrado que es posible.

 

Habrá más cosas, sí, una locura es algo extravagante, algo radicalmente distinto a lo que hace la mayoría de la gente. Entonces, hay mucha gente que está loca.

Una amiga que fue a enseñar inglés durante un año en Mongolia… sin hablar inglés.

Amigos que renuncian a un buen sueldo para trabajar como cooperantes en pueblitos perdidos del quinto mundo.

Otros que salen de su casa para hacer un recorrido en bicicleta y ya no pueden volver.

O que deciden viajar en un coche antiguo.

O en patinete.

O con un carrito de supermercado.

O en tractor.

O que se tiran de puentes para hacer una colección de fotos.

O que deciden tener una familia numerosa.

Sin duda, estos últimos son los que están peor.

 

Yo, sinceramente, tengo otra definición para la palabra loco. Creo que loco es aquel que nunca persigue lo que nos mantiene con los ojos abiertos cuando la cabeza ya está apoyada en la almohada.

Ese es el momento clave.

Allí nadie te ve. A lo sumo, enseñas la espalda.

Es el momento perfecto para proyectar una imagen en la oscuridad y comenzar a soñar. A jugar con nuestra vida. Y a veces, para comenzar a salvarnos.

Y si…

 

No hay una definición objetiva de locura. Quizás, LOCURA ES TODO AQUELLO QUE UNO NO HARIA PERO SE MUERE POR HACER. 

Hay que estar loco para agarrar tu 4×4 y meterte un domingo al mediodía en un barrizal (con la certeza de que es muy probable que te quedes varado rodeado por cientos de mosquitos).

Hay que estar loco para ir a la selva y abrir una trilla con el parachoques sin saber si los árboles te dejarán pasar.

Hay que estar loco para meterte en un río hasta que el parabrisas se cubra de agua.

Hay que estar loco para pedir cita con el mecánico para el lunes, previendo un fin de semana salvaje.

Las palizas que estos torturadores, retorcedores de fierros les dan a sus pobres Machitos.

Gracias a ellos, los destroza carros, inunda motores, arruga carrocerías, luchadores del barro, submarinistas, trapecistas de las cuatro ruedas, locos de Puerto Ordaz.

Aquí están las fotos. Haz click sobre las que te gusten para verlas con más detalle.

 

 

Los locos de Puerto Ordaz son muchos, pero sin duda debemos empezar por Rodolfo Max Zambrano, que a través de sus amigos y contactos comenzó a mover la cadena de favores para poner en condiciones a la furgo. Hay especialistas en frenos, en carrocería, en alineación, pinturerías, herreros y hasta algún tapicero.

Todos, y algunos mas, están en Gracias Venezuela: http://viajeros4×4x4.wordpress.com/2008/11/15/gracias-venezuela/

Las fotos, algunas las sacamos nosotros, otras son de la colección de Rodolfo. 

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Gracias Guyana!

7 Enero 2009 at 0:41 (Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

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Haz click en el Mapa para ver el recorrido animado de La Vuelta al Mundo en 10 Años!!!

  • Gracias a Indranauth Haralsingh, director del GTA, Guyana Tourism Authority, por su apoyo total a La Vuelta al Mundo en 10 Años. Por su permiso para acampar en el Predio Ferial de Georgetown, por las comidas y los contactos para llegar caminando después de un trekking de varios días a las Kaieteur Falls, cataratas de 200 metros de alto y 100 metros de ancho en medio de la selva de Guyana. Gracias por lo que ha sido, y por lo que vendrá. Encuentra más información sobre las maravillas ocultas de Guyana en www.guyana-tourism.com

  • Gracias a Frank Singh, de Rainforest Tours, por la invitación a acompañarles en uno de los trekkings más apasionantes de Sudamerica: el camino a las Kaieteur Falls. Más info sobre los tours que organizan en todos los rincones de Guyana en www.rftours.com. Email de contacto: rainforesttours@networksgy.com

  • Gracias a Peter Kathoo, director del Zoológico de Georgetown, por la visita a tantos animales raros e interesantes que se encuentran por estas tierras.

  • Gracias a los bomberos que están junto al mercado de Starbroek, en pleno centro de la ciudad, por cuidarnos durante la primera noche que llegamos a esta ciudad nueva y desconocida! Gracias por lavar la furgoneta a presión después de 450 kilómetros de caminos de barro y por la ducha, mas bien, por los manguerazos de agua directamente del camión de bomberos con que me bañé un lunes por la mañana en el centro de Georgetown.

  • Gracias al sargento Beaton y a los policías de la comisaría de Albion por hacernos un lugar para que podamos dormir tranquilos.

  • Gracias al inspector Henry y a los policías de la comisaría de Springlands por cuidar la furgoneta mientras cruzamos a Surinam.

  • Gracias a Imma Subirana, alto representante de la comunidad española en Guyana, por todas las latitas de berberechos, navajas, almejas, olivas rellenas de anchoas, el queso y el JAMON!!!. Gracias por prestarnos tu casa y brindarnos tu amistad. Por cierto, la comunidad española en Guyana es muy numerosa: 2 catalanes y un madrileño…

  • Gracias a Tony y a Colin, guías de Rainforest Tours, por la semana compartida durante el trekking y los viajes en bote para llegar a las Kaieteur Falls. Fue impresionante!

  • Gracias a Mr. Badrie Persaud, gerente general de Guyoil, Guyana Oil Company, por los 75 litros de diesel que nos ayudaron a llegar más lejos en nuestro viaje por Guyana. A ver si Repsol YPF toma nota!

  • Gracias a Godfrey Welcome, que tiene un almacén en Pamela Landing, por cuidar de la furgoneta durante el viaje a las Kaieteur Falls. Su apellido refleja todo!

  • Gracias a Archer Moses y a toda la gente de Atta Lodge, Cassius, Gabriel y Lorlyn, dentro del Iwokrama National Park, por dejarnos un sitio para acampar en nuestro viaje de salida de Guyana. Tienen un sitio hermoso! Mas info en www.iwokramacanopywalkway.com

  • Gracias a Mr. Dass, Mr Cherry y a sus embajadores de la pequeña ciudad de Mahdia, por arreglar el malentendido de la policía y por la habitación del hostal comunitario que nos cedieron la noche del Obama Street Jam. Ay, querido Barack Obama, cuantas esperanzas hay depositadas en tu nombre!

  • Gracias a los mineros que nos llenaron de cervezas la noche del Obama Street Jam en Mahdia…

  • Gracias a Diane McTurk de Karanambu Ranch, madre adoptiva desde hace años de todas las nutrias abandonadas del sur de Guyana. Gracias a Mike y Pat, por su simpatía enorme en el poco rato que compartimos. Nos sentimos como en casa. Y a Bandit, el mapache adolescente de Karanambu, que por la noche trepaba al techo de la furgoneta para masturbarse…

  • Gracias al hombre de rasgos orientales, probablemente de Malasia, que nos arregló el arranque de la furgo cuando ya no quiso moverse en el pueblo de Maburo… llegó sin decir nada, se fue sin decir nada…

Con la dirección del Guyana Tourism Authority

Con Rudolph, Indranauth Haralsingh y Ohene Koama

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