82- SHHH… Cómo cambiar dinero en el mercado negro de Venezuela

19 Julio 2009 at 22:31 (Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

Cada día mueren 30.000 niños en el mundo por hambre a causa del capitalismo

CARTEL DE PROPAGANDA DE LA REVOLUCION BOLIVARIANA DE CHAVEZ: Cada día mueren 30.000 niños en el mundo por hambre a causa del capitalismo. ¿Quién dijo que el capitalismo es bonito?

El amigazo Pepe, de www.viajerosonline.info, nos había avisado de la existencia de un mercado negro de moneda extranjera en Venezuela. De que hacía años que el valor oficial del dólar y el euro no variaban a pesar de la inflación. Que viajar por Venezuela puede ser más caro que viajar por Japón.

Hablando claro, que en enero de 2009 el kilo de cebollas en un supermercado de Puerto Ordaz costaba 7 euros o 10 dólares si cambiabas tu dinero en un banco o en una casa de cambio. Algo tan absurdo como que, por el mismo dinero, puedes comprar 416 litros de diesel. Sí, quinientos veinte, five hundred and twenty litros de diesel, my friend

Estas cosas solo pasaban en los libros de García Márquez.

Intentaré ser claro, porque es posible que nunca hayas oído hablar del mercado negro y creas que eso sólo pasa en África.

Hay países donde el gobierno, por el motivo que sea, establece un tipo de cambio fijo e inamovible con alguna de las monedas más importantes del mundo, generalmente con el dólar estadounidense. En el caso de Venezuela, 2,14 bolívares fuertes (Bsf) por cada dólar. El precio de cambio con otras monedas se establece según su variación internacional respecto al dólar. Oficialmente, el euro vale entre 2,80 y 3,10 Bsf, lo mismo que hace siete años.

Este sistema oficial ignora la inflación, por lo cual, con los mismos dólares o euros un extranjero cada día compra menos cosas. Siguiendo esta regla de tres, los venezolanos cada día podrían comprar más dólares con su salario, que supuestamente se ajusta según la inflación. Eso sería cierto si los venezolanos no necesitaran una autorización especial del gobierno para comprar dólares. Pero sí la necesitan. Y en el caso de obtenerla, tampoco pueden comprar la cantidad de dólares que quieran.

Entonces, si un venezolano necesita dólares o euros para importar mercaderías o viajar al extranjero y no tiene la autorización del estado, busca en el mercado negro, el mercado paralelo de divisas. Ese mercado, al ser espontáneo y estar regulado por la oferta y la demanda, marca el tipo de cambio real de los bolívares venezolanos.

En julio de 2009, los bancos pagan aproximadamente 3,08 bolívares fuertes por euro. En el mercado negro pagan 9,50 Bsf, más de 3 veces más. La misma relación se da respecto al dólar. Son precios que jamás encontrarás en un banco o en un cajero automático.

Para conocer el cambio actual en el mercado negro entra en http://bonosvenezuela.blogspot.com/. Nunca conseguirás exactamente ese precio, descuenta aproximadamente un diez por ciento.

 

DONDE CAMBIAR TU DINERO

No es fácil conseguir este cambio pero tampoco es imposible. Si el vendedor sugiere ir a cambiar a un sitio más privado debido a que es ilegal, sospecha. Todo el mundo está acostumbrado a cambiar de frente, a plena luz del día. No pasa nada. Cambia primero una cantidad pequeña de dinero para comprobar que el sistema funciona. Luego, con la confianza, podrás cambiar cantidades mayores.

  • Si llegas a Venezuela vía aérea, te abordarán decenas de cambistas en el aeropuerto de Maiquetía. Llega informado, pregunta a varios, sé simpático, luego decides a quien le cambias.
  • En Caracas supuestamente se puede cambiar frente a la Asamblea Nacional. Si conoces a alguien en el consulado de tu país, pídele que te ayude.
  • Si llegas a Venezuela desde Brasil, puedes preguntar en cualquiera de los comercios de La Línea, casi todos cambian reales por bolívares fuertes al precio del mercado negro.
  • Si llegas a Venezuela desde Colombia, encontrarás cambistas informales en la calle agitando fajos de billetes. Pregunta a varios, sé simpático, luego decides.
  • En San Antonio de Táchira, lado venezolano del cruce por Cúcuta, puedes conseguir cambio aceptable en el Operador Cambiario Fronterizo Gloria, en la esquina de la Av. Venezolana Nº 7-99. Es la misma avenida de entrada, mano izquierda, siete cuadras adelante.
  • También puedes cambiar en la isla Margarita, aunque el cambio que te ofrecerán será muy inferior al cambio del mercado negro o paralelo. En el resto del país es muy difícil encontrar alguien que cambie tus dólares o euros a un precio decente.

O sea, hablando en cristiano: amigos, si insisten en visitar Venezuela en este momento complicado de su historia, no cambien el dinero en los bancos ni saquen de un cajero automático. Sean previsores, tampoco cambien todos los días.  

Y buena suerte, a pesar de los problemas, Venezuela sigue siendo un país hermoso.

 

EXTRA

Para comprender un poco más la realidad económica venezolana, copio algunas partes del mensaje que nos envió el amigazo Pepe de viajerosonline.info a mediados de 2008. Gracias! Sin tu ayuda y sin estos datos seguramente no hubiéramos podido conocer Venezuela.

…Respecto a tus preguntas, pues las cosas por Venezuela definitivamente van muy mal, sobre todo las económicas. El costo de la vida se ha puesto terrible. La inflación “oficial” del mes de Mayo ha sido 4% (si, en un solo mes), pero la real “ni se sabe”. Somos el país más inflacionario de América Latina, y el tercero del mundo, sólo superados por Zimbabwe y Myanmar, así que prepararos… por ejemplo somos el país de América latina con más muertes violentas.
Todo esto lo provoca la tremenda inflación, que lógicamente golpea más al más pobre, que literalmente tiene que matar para vivir y comer.
Bueno no me extiendo, pero es que como me preguntas asuntos de plata, creo que te debo ir preparando. Aquí los precios no tienen ningún sentido. El que tiene dinero no pregunta el precio y paga lo que sea, y el pobre tampoco pregunta porque de cualquier manera no podrá ni pagar los alimentos que necesita su familia (los alimentos es lo que más se ha encarecido en el país). El problema es que todo está regulado y nadie puede vender un producto que cuesta más caro producirlo o importarlo de lo que luego lo va a poder vender, así el mercado negro y la corrupción reinan.
Podrás y deberás cambiar en el mercado negro en la frontera (con el cambio oficial, ni los herederos de Onassis viajarían por aquí). Supongo que entrarás por Cúcuta, no es ningún problema, la gente va con manojos de billetes en la calle para que sepas que cambian. Lógicamente es arriesgado porque es ilegal, pero hay que hacerlo. El problema cuando algo es ilegal es que tiendes a esconderte e ir rápido. NO LO HAGAS, es ilegal, pero es normal, tómate tu tiempo en contar los billetes. Yo te informaré del cambio paralelo que debes intentar conseguir cuando llegue el día. En esta web puedes estar al día: http://bonosvenezuela.blogspot.com/ , siempre se consigue algo menos que lo que ahí pone, pero es la referencia.
Entre la frontera y Caracas NO SE PUEDE CAMBIAR, no hay donde, así que cambia lo que necesites para llegar a Caracas. Aquí se cambia en el centro frente a la Asamblea Nacional. Yo consigo un buen cambio y no lo hago en la calle sino algo más sofisticado, a través de una compañía. Les hago una transferencia a una cuenta en el extranjero y ellos me la abonan a mi cuenta en bolívares, o me dan un cheque si requiero efectivo. Por supuesto cuando estés aquí yo te ayudaré con este tema.
No he oído de casos que timen, pero tampoco quieras ser el primero, así que ve con cautela. Tampoco hay bolívares falsos que yo sepa. Si debes saber que desde primeros de año, se cambiaron las monedas y billetes en el país, y hasta nueva orden circulan legalmente ambas.
1000 bolos de antes, es 1 Bolívar Fuerte de ahora, y se expresa así: 1 Bsf. Vamos que solo han quitado 3 ceros al bolívar, por lo que te encontrarás por ejemplo un billete legal de 1000Bs, que solo vale 1 Bsf…
 
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81- Saqueo en la ruta

10 Julio 2009 at 22:08 (Mas historias de la Vuelta al Mundo!!!, Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

 

Ama de casa robando planchas de aluminio

Ama de casa robando planchas de aluminio

-          La moral es una galleta –aseguró mi abuelo el día que me acompañó a buscar un maniquí al negocio de un amigo suyo, que me lo iba a prestar no sé para qué.

Tampoco sé a cuento de qué venía la parábola, sólo recuerdo que los dos caminábamos por la avenida 9 de Julio sin prisas. Entonces todavía lo quería por la cáscara, porque era el abuelo José, el que hacía los asados los domingos, el que tuvo aquel Peugeot 404 blanco con un maletero que terminaba en punta, como el coche de Batman. Y era el mismo abuelo, el único que me quedaba, que era terrible cuando se enojaba. Eso me lo contaron muchos años más tarde.

En ese momento no hubiera creído una sola palabra mala del abuelo José, que avanzaba de marrón y blanco antiguo a mi lado, con la sonrisa tranquila de los veteranos que ya no tienen nada que perder, ajeno a la expresión tonta que se le instalaría en la cara cuando el Alzheimer, el primitivo, okupó todas las habitaciones de su memoria. Entonces al abuelo José sólo le quedaría el cuarto de los niños.

-          No, no, que palabra, moral. Las personas, las personas son las galletas –corrigió mientras continuaba pensando en voz alta. –Pocos consiguen ser como esas galletas viejas que te parten los dientes, duras como una roca. No, casi todas las personas son galletas de agua.

Seguía sin entender nada. No sabía dónde quería ir el abuelo José. ¿Moral? Amar a Dios sobre todas las cosas, no matar, no hurtar, no levantar falso testimonio, ni mentir. Fornicar todavía no me quitaba el sueño, así que la moral se limitaba a una lista de diez mandamientos aplicables a todos los momentos de la vida. Un Corán para chicos de catorce años.

-          Eso que los chicos nacen con un pan bajo el brazo, ¿sabés?, es mentira. Los chicos nacen con un bollo crudo de masa de galletas pegado en la planta de cada pie –dice antes de detenerse en la esquina. El semáforo está rojo, el cielo azul. –Te hablo en serio, la vida es una cocina. Palos, moldes, horno, asfixia, calma, hasta que de tanto arrastrarse y caminar, la masa crece y se convierte en la galleta. Cada chico, cada viejo que ves, está rodeado de una galleta de agua redonda, cuadrada o quebrada, con forma de estrella fugaz, de Ava Gardner o de mancha. No hay dos iguales, todas las galletas son distintas, pero sólo las galletas duras sobreviven el test de la almohada.

-          ¿El test de la almohada?

-          Sí, la cama es el mejor sitio donde conversar solo, sobre todo las noches que no podés dormir.

Tengo que admitirlo, a veces lo parecía, pero mi abuelo todavía dormía en su cuarto.

-          Si querés ver la galleta de una persona, tenés que aprender a percibir cosas que se sienten, que a veces no se ven con los ojos. Algunos lo llaman aura, yo lo llamo galleta.

Todavía no entendía mucho de metáforas y símbolos. Mi cabeza no se enloquecía buscando otras maneras de contar lo mismo. O sea, con suerte entendía el cinco por ciento, la última letra de lo que el abuelo José intentaba explicarme. Me gustaba el fútbol, los cómics, los cromos y los libros de aventuras de Julio Verne. ¿Qué hubiera hecho el Corto Maltés al encontrarse con un policía boliviano que quiere una coima por una infracción que nunca cometió? ¿Y Sandokán, frente a un elefante inquieto en la entrada de la cueva donde duerme el ébola? ¿Qué era todo ese barullo?

Entonces se hizo el silencio. Bocinas, motores, frenos, voces agudas, voces graves, un chillido, una risa, viento, el silbato de un policía, frenos. Pero silencio, el abuelo se había callado.

Era así. Nunca sabías cuando iba a terminar. A veces cortaba una frase y dejaba pasar el tiempo. Y esa frase quedaba incompleta, medio volando en el aire. El abuelo José confiaba en que algo de lo que decía prendiera en sus genes, que le escuchaban a medio metro de distancia. Supongo que a fuerza de machacar, como las canciones de la radio, algo queda.

-          Sabés, dentro de la multitud, todos somos chinos. Cuidá tu galleta, que sea dura y leal, que no se te rompa y sobre todo, que sea tuya. No te vendas ni dejes que te laven la cabeza. ¿Entendiste?

 

 

En ese momento no comprendí nada. ¿Que el aura es una galleta? ¿Qué mirando se aprendía a descifrar a la gente? A esa edad todavía tenía la cabeza en el lugar de las tripas. Lo que más brillaba era lo más sencillo, el final, su no te vendas ni dejes que te laven la cabeza. Eso lo había dicho antes.

En la ruta de San Antonio de Táchira a Caracas, Venezuela, nos encontramos con una retención. A cien metros, la gente bajaba de sus coches y corría hacia algún lugar ubicado en el arcén. El accidente debía ser terrible.

Una camioneta volcada acababa de desparramar decenas de planchas de aluminio que refulgían como manchas de mercurio sobre el pasto. No había muertos, no había heridos, no parecía. No sé. ¿Nadie se fijó? Sólo vimos a Juan, María, Braian, Yenifer o como sea que se llamaran, ama de casa, taxista, empleado, oficinista, personas normales al fin, que detuvieron su coche nuevo o viejo, su camioneta destartalada o bronca, su taxi, su camión, su autobús, y corrieron a saquear. A llevarse una maldita plancha de aluminio para casa.

Y que reían, como si nunca hubieran entendido nada.

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Premio Amigazo de Febrero 2009: Enrique Restrepo y banda

9 Julio 2009 at 21:50 (Rodando por Sudamérica, Vamos hacia Alaska!!!, z GRACIAS!!!!) (, , , , , , , , , , , , , , , , )

La Banda

La Banda

En Puerto Ordaz encontramos muchos ángeles. Enrique y su banda aparecieron al final. Ellos, como el amigazo Rodolfo, fueron ángeles extraordinarios de la vuelta al mundo. Y como las buenas amistades se recuerdan con un vaso en la mano, aquí toca el mejor ron de Venezuela, el Diplomático, de botella y caja verde. Como ellos, espectacular.

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