Bajo el mediodía paraguayo hace tanto calor que hasta los animales se esconden bajo las matas espesas que crecen a ambos lados del asfalto perfecto. El pretendido corredor entre el Atlántico y el Pacífico está vacío, ni un solo camión se atreve a calentar sus neumáticos bajo este sol, más digno de Mercurio que de la … Continuar leyendo