(viene de A las Islas Galápagos, como sea) A mí me gustaba el arroz. No tanto como para comerlo blanco, pero me gustaba. Una buena cucharada de arroz ahogado en cualquier salsa, en yema de huevo amarilla y pegajosa, o mezclado con cebollitas picadas, ajos, especias y aceite de oliva podía ser una buena comida … Continuar leyendo